environments.aq

Portal de medioambientes antárticos

Cambios en la distribución de pingüinos en la península antártica y en el arco de Scotia

Adelie ES

Asunto emergente

Versión: 1

Publicado: 13/05/2016 GMT

Revisado: 13/05/2016 GMT

Autores

Phil N. Trathan (1), Heather J. Lynch (2)*, William R. Fraser (3)

(1) British Antarctic Survey, High Cross, Madingley Road, Cambridge, CB3 0ET (2) Stony Brook University, Stony Brook, NY 11794, United States (3) Polar Oceans Research Group, PO Box 368, Sheridan, MT 59749, United States
* heather.lynch@stonybrook.edu

Revisado por expertos tick


Sinopsis

Existen pruebas sólidas que ponen de manifiesto importantes cambios en la abundancia y la distribución de los pingüinos (adelia, de barbijo, papúa, emperador, rey y macaroni) que se reproducen en la península antártica y a lo largo del arco de Scotia en las subáreas estadísticas de la FAO que utiliza comúnmente la CCRVMA (ver Figura 1). En la Subárea 48.1, las poblaciones de pingüinos adelia y de barbijo han disminuido en casi toda la porción occidental de la península antártica hasta el norte de la bahía Margarita. Las poblaciones de pingüinos adelia permanecen estables o van en aumento en la bahía Margarita y hacia el sur, como así también en la porción oriental de la península antártica. En cambio, las poblaciones de pingüinos papúa en la porción occidental de la península antártica (48.1) y en las islas Orcadas del Sur (48.2) están aumentando y ampliando sus zonas de reproducción hacia el sur; mientras que en otras partes estas poblaciones muestran una variabilidad muy alta sin registrar tendencias significativas. En la Subárea 48.3, las poblaciones de pingüinos macaroni han experimentado una disminución pronunciada, mientras que las de los pingüinos rey han aumentado. En la Subárea 48.4, las poblaciones de pingüino de barbijo y adelia permanecen estables. Estos hallazgos subrayan la heterogeneidad espacial considerable de las tendencias demográficas de las especies y la importancia de llevar a cabo estudios comparativos para evaluar los factores que impulsan esos cambios demográficos, así como para predecir y realizar el seguimiento de tendencias futuras.


Resumen

Hay 18 especies de pingüinos en todo el mundo, seis de las cuales se reproducen con regularidad en la península antártica y en toda la extensión del arco de Scotia (Figura 1): pingüinos adelia  [Pygoscelis adeliae], de barbijo [P. antarctica], papúa [P. papua], rey [Aptenodytes patagonicus], emperador [A. forsteri] y macaroni [Eudyptes chrysolophus]. Las poblaciones de pingüinos de esta región han ido cambiando durante el último siglo (p. ej. 1-2), con disminuciones marcadas en numerosas colonias de pingüinos macaroni, adelia y de barbijo. Para citar un ejemplo, las poblaciones de pingüinos macaroni han disminuido en la Subárea 48.3 (3), mientras que las de pingüinos adelia y de barbijo permanecen estables o van en aumento en la Subárea 48.1 en la bahía Margarita (2,4), pero han disminuido en casi toda la porción occidental de la península antártica hasta el norte de la bahía Margarita (2). Las poblaciones de pingüinos adelia también permanecen estables o van en aumento en la región del mar de Weddell y en la Subárea 48.4  (5). La abundancia de pingüinos papúa está aumentando en la porción occidental de la península antártica en 48.1 y en las islas Orcadas del Sur en 48.2, y están ampliando sus zonas de reproducción hacia el sur (2); sin embargo, en las otras partes de esta región, no parecen registrar tendencias significativas (5), aunque las importantes fluctuaciones interanuales observadas en la abundancia de estos pingüinos pueden estar obstaculizando la evaluación de tendencias. Las poblaciones de pingüinos rey han ido en aumento en la Subárea 48.3 (6) y parecen estar ampliando su área de distribución hacia el sur de las islas Shetland del Sur en 48.1 (7), y si bien los pingüinos emperador ya han desaparecido de las islas Dion en la porción occidental de la península antártica (8), estos continúan reproduciéndose en las cercanías de la isla Cerro Nevado. Estos hallazgos subrayan la heterogeneidad espacial considerable de las tendencias poblacionales de los pingüinos y la importancia de llevar a cabo comparaciones entre los distintos sitios que son estudiados a largo plazo.

 

Scotia Arc CCAMLR labels

Figura 1: Península antártica y arco de Scotia. La zona rosada representa la porción occidental de la península antártica donde los pingüinos adelia y de barbijo han disminuido su abundancia, y donde los pingüinos papúa han aumentado su abundancia; las zonas en amarillo indican las áreas donde la abundancia de los pingüinos adelia y de barbijo es estable o va en aumento (Nota: No hay pingüinos de barbijo en el área del mar de Weddell). La zona sombreada de verde marca el área donde los pingüinos macaroni disminuyeron sustancialmente. Los límites de la subárea estadística de la FAO que utiliza la CCRVMA están indicados en negro.

 

Series de datos existentes sobre los pingüinos de la península antártica y el arco de Scotia

Nuestros conocimientos de la dinámica poblacional de los pingüinos de la península antártica y de todo el mar de Scotia provienen de varios estudios a largo plazo llevados a cabo por una comunidad internacional de investigadores activos en la región, algunos de los cuales ya llevan más de 20 años (o más) de duración. Las series de datos a largo plazo acerca de la abundancia, los hábitos alimentarios, la demografía y la fenología de pingüinos incluyen estudios de la isla Rey Jorge (isla 25 de mayo) (p. ej. 9-11), isla Livingston (p. ej. 9), Puerto Lockroy (12), isla Anvers y punta Biscoe (13), Punta Cierva (14), isla Signy (15), isla Avian (16) e isla Pájaro (3). En el marco del programa Inventario de Sitios Antárticos (17), de implementación en toda la península antártica y en las islas Orcadas del Sur, se han censado nidos y polluelos de pingüinos (y otras aves marinas) desde 1994  (5,17), mediante visitas frecuentes a numerosas colonias en la mayoría de los años transcurridos desde su inicio y con el uso de embarcaciones de turismo, a fin de aportar una mayor cobertura geográfica que complementa la brindada por los demás programas de investigación a largo plazo.

Factores que impulsan cambios demográficos

Se han sugerido varias hipótesis que procuran explicar los cambios en las poblaciones de pingüinos, por ejemplo: (i) cambios en el ecosistema ocasionados por los efectos regionales del cambio climático; (ii) cambios en la comunidad marina asociados a la explotación histórica y a la posterior recuperación de los mamíferos marinos; (iii) efectos de la pesquería comercial del kril antártico [Euphausia superba]; y (iv) efectos del turismo.

La variabilidad y cambios medioambientales afectan los procesos demográficos de los pingüinos ya sea directamente a causa del impacto fisiológico, o indirectamente a raíz de la distribución o disponibilidad de sus presas de niveles tróficos medios. En una escala temporal breve (de días a años), el comportamiento reproductor, como así también el éxito reproductivo y los índices de supervivencia, pueden verse afectados por acontecimientos aleatorios (tales como tormentas inusuales) o por la variabilidad estacional o interanual en las condiciones medioambientales. Durante períodos más largos (de años a décadas), son los cambios duraderos los que pueden impulsar fluctuaciones en la distribución y la abundancia, que se detectan fácilmente por medio de programas demográficos a largo plazo (2,18-19).

Los cambios de gran envergadura que han sufrido los ecosistemas marinos como consecuencia de la caza histórica de pinnípedos y ballenas y de la explotación pesquera histórica dificultan la tarea de distinguir entre la influencia del cambio climático y la de la explotación de recursos marinos (20-21). De hecho, es muy probable que no se encuentre ninguna solución homogénea para dar cuenta de todos los cambios observados en las poblaciones de pingüinos. Distintos factores pueden estar afectando a distintas especies y en escalas temporales y espaciales diferentes, que van desde una única colonia a toda una región, o incluso a toda la zona circumpolar. Sin embargo, se han reunido pruebas convincentes que indican que el cambio climático puede tener un impacto directo sobre la abundancia y la distribución de pingüinos. Una mayor caída de nieve como resultado de un aumento en las temperaturas y la humedad puede haber contribuido a la disminución de las poblaciones de pingüinos adelia en las cercanías de la estación Palmer (20), condición que también puede repercutir en las poblaciones de las islas Shetland del Sur. Las colonias que han experimentado una mayor acumulación de nieve han disminuido con más rapidez que las colonias en las que los vientos erosionan la nieve acumulada. Del mismo modo, los pingüinos papúa se reproducen en áreas con <50% de concentración de hielo marino en la primavera austral; por lo tanto, tras la disminución del hielo marino a lo largo de la porción occidental de la península antártica, estos pingüinos han ampliado su zona de reproducción hacia nuevas regiones más australes (2).

Predicción y seguimiento de los cambios futuros

Dado que resulta difícil desenmarañar los efectos del cambio climático de los de la explotación pasada y presente de recursos marinos, la tarea de predecir cambios futuros en las poblaciones de pingüinos puede ser más compleja de lo previsto en un comienzo.  Puesto que el cambio climático podría repercutir en los pingüinos en algunos o en todos sus sitios de reproducción, alimentación, muda o invernada, se necesitará obtener conocimientos más amplios sobre la dinámica espaciotemporal del ciclo vital de los pingüinos y sus interacciones ecológicas. Los estudios a largo plazo de las poblaciones permanentes (p. ej. el programa de Investigación Ecológica a Largo Plazo de la estación Palmer, el Programa de Seguimiento del Ecosistema de la CCRVMA, etc.) han desempeñado un papel fundamental a la hora de ampliar nuestro conocimiento actual acerca de los cambios en la dinámica poblacional de los pingüinos. Asimismo, los censos oportunistas a bordo de buques destinados a otros fines (p. ej. 5,17) han proporcionado una gran cantidad de datos sobre la abundancia y la distribución de pingüinos que han sido esenciales para realizar el seguimiento de los cambios en las zonas de distribución y de la dinámica de extinción/colonización (2). Hoy contamos con nuevas tecnologías, tales como imágenes obtenidas por teledetección, vehículos aéreos no tripulados (VANT), dispositivos de seguimiento de animales (geolocalizadores vía satélite o basados en datos de luz solar), sistemas automatizados de identificación individual (identificación por radiofrecuencia) y sistemas de cámaras automatizados por control remoto, que son cada vez más capaces de brindar detalles importantes acerca de la abundancia, el ciclo vital, la demografía y la distribución en tierra y en el mar (en búsqueda de alimento y durante las migraciones) de las especies, tanto en una escala local como regional. Se precisará integrar estas distintas fuentes de datos y sus análisis, junto con otras series de datos complementarios sobre la abundancia del kril (y su disponibilidad para pingüinos en búsqueda de alimento) y sobre las condiciones medioambientales (p. ej. del hielo marino), a fin de desenmarañar los factores de confusión de los que efectivamente están impulsando los cambios, y predecir mejor el futuro de los pingüinos en toda la península antártica. También sería útil establecer regiones destinadas exclusivamente a la investigación, incluso áreas de referencia donde se restrinja la pesca, para reducir la complejidad de los posibles factores que interactúan entre sí (15).


Eventos clave

1989: Establecimiento del Programa de Seguimiento del Ecosistema de la CCRVMA (que incluye pingüinos)

2006: Cambio climático: Una perspectiva antártica. Presentación del SCAR durante la XXIX RCTA

2009: Publicación de la síntesis del SCAR Cambio climático y medio ambiente en la Antártida

2010: Reunión de Expertos del Tratado Antártico sobre las implicaciones del cambio climático para la gestión y la gobernanza de la Antártida

2015: Adopción del Programa de trabajo de respuesta al cambio climático del Comité para la Protección del Medio Ambiente