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Resúmenes informativos

Biodiversidad marina antártica

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Los últimos dos siglos y medio de labor en materia biológica marina llevada adelante en el océano Austral derivaron en un amplio catálogo de organismos vivos. Durante ese tiempo, hubo varios intentos de clasificar patrones de biodiversidad regionales distintivos en los mares que rodean la Antártida. La reciente publicación del Atlas Biogeográfico del Océano Austral del SCAR representa el esfuerzo internacional más exhaustivo hasta la fecha. La base de datos completa incluye 1,07 millones de registros de presencia (en aguas antárticas y vecinas), correspondientes a 9064 especies reconocidas, tomados en ~434 000 estaciones de muestreo diferentes. El Atlas destaca las zonas críticas de biodiversidad y las áreas con niveles elevados de muestreo y también identifica zonas geográficas y taxonómicas que requieren un volumen sustancial de investigaciones en el futuro. Además, utiliza métodos de modelado de hábitats para predecir las distribuciones de especies y comunidades. Esta compilación sirve como punto de referencia esencial del conocimiento actual sobre biodiversidad y como herramienta significativa para la futura planificación en materia de ciencia, conservación y ordenación de los recursos.  

Enfermedades de la fauna silvestre antártica

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Ha habido relativamente pocos eventos de mortalidad en masa de la fauna silvestre informados en la Antártida que pueden atribuirse de forma concluyente a enfermedades infecciosas. El cambio climático y la creciente actividad humana en la región pueden incrementar tanto el riesgo de transmisión de patógenos como la frecuencia de los eventos de mortalidad. La información sobre la presencia de patógenos y enfermedades en aves y mamíferos marinos es limitada y está fragmentada, ya que se basa en relativamente pocas especies y ubicaciones. A pesar de las preocupaciones acerca de la introducción de patógenos no endémicos, no se han establecido programas estructurados de vigilancia sanitaria de la fauna silvestre antártica, lo que dificulta evaluar las consecuencias de la enfermedad para las medidas de conservación. A fin de lograr un programa sólido de vigilancia sanitaria, son fundamentales las investigaciones de largo plazo para identificar tanto las especies huésped como las ubicaciones de monitoreo para detectar patógenos emergentes, como también para describir de mejor manera las comunidades virales, microbianas y parasitarias, tanto las nativas como las introducidas, en la Antártida y sus efectos en la fisiología, salud y supervivencia de los huéspedes.

Estado de la introducción de especies no autóctonas conocidas y su impacto

Hughes Thumb ES

La biodiversidad y los ecosistemas de la Antártida se ven amenazados por la introducción de especies no autóctonas. Los grandes efectos que produce esta invasión de especies sobre la región subantártica dan ciertos indicios de los posibles cambios que podrían producirse en la estructura y función del ecosistema en el futuro dentro del área del Tratado Antártico. La Antártida tiene aún muy pocas especies no autóctonas en comparación con otras regiones, y hasta la fecha las regiones más afectadas por la invasión de especies son la Península Antártica y las islas en mar abierto. Sin embargo, es probable que aumenten los efectos de esta invasión debido al cambio climático y al crecimiento de la actividad humana en la región. Algunas especies no autóctonas ya establecidas en la Antártida han comenzado a incrementar su distribución en la zona, lo cual puede traer aparejados impactos potencialmente negativos sobre los organismos y hábitats autóctonos. La investigación científica futura podría aportar beneficios al estudiar el grado y la magnitud de las introducciones de microbios y especies marinas, el índice de traslados de especies autóctonas y no autóctonas entre las distintas regiones ecológicas de la Antártida, y permitir elaborar protocolos de evaluación de riesgos y metodologías de erradicación óptimos.

Foca de Ross

Ross Seal

La foca de Ross es uno de cuatro carnívoros marinos que se reproducen en hábitats de hielo marino en la Antártida.    Las focas de Ross rara vez son vistas porque se reproducen y pasan su fase de muda en áreas de difíciles acceso con gran congestión de hielo a la deriva y luego, al parecer, pasan el resto de sus vidas en el océano abierto.  En consecuencia, se conoce poco de su biología y su ecología, y se ha asumido que son poco comunes.   Esa escasez de datos fue la base original para declarar a la foca de Ross una Especie especialmente protegida.   Los pocos relevamientos realizados mediante rompehielos y aeronaves calculan una abundancia que va de 20.000 a 220.000.   El tamaño de la población genéticamente eficaz de focas de Ross en la Antártida se calculó en aproximadamente 130.400 a partir de los análisis de ADN mitocondrial y alrededor de 254.000 a partir de los análisis de microsatélites de ADN nuclear.   Los datos genéticos indican que la especie ha ido aumentando a lo largo del tiempo geológico y no hay pruebas de ninguna disminución reciente de la abundancia.   No se ha cazado la especie comercialmente, y se han recogido muy pocas para estudios científicos.

Fuentes, dispersión e impactos de las aguas residuales en la Antártida

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La descarga de aguas servidas y residuales en el medioambiente antártico representa un riesgo grave y significativo de impactos medioambientales. Dichos impactos incluyen la introducción de agentes patógenos y microorganismos no autóctonos, la contaminación genética y los contaminantes, lo que podría tener consecuencias a largo plazo sobre la salud, la biodiversidad y la estructura de las comunidades de la vida silvestre que habita en las proximidades de las estaciones antárticas. Las prácticas de tratamiento y eliminación varían ampliamente entre las distintas estaciones. Cada Parte determina sus propias normas según su interpretación de los requisitos establecidos en el Protocolo al Tratado Antártico sobre Protección. Si se realizan más actividades de investigación y seguimiento de los impactos de las aguas residuales en los ecosistemas de la Antártida, será más sencillo cuantificar los posibles riesgos e impactos. En la actualidad, no existen directrices que describan el nivel de bacterias, sustancias químicas y otros contaminantes que está permitido descargar con los vertidos de aguas residuales dentro del Área del Tratado Antártico, y elaborar dichas directrices podría ser beneficioso para contar con una referencia al momento de llevar adelante actividades de seguimiento. Una de las prioridades más altas del Comité para la Protección del Medio Ambiente (CPA) es abordar el problema de la introducción de especies no autóctonas. La descarga de aguas residuales es una gran fuente de posibles introducciones, pero un tratamiento avanzado de dichas aguas podría reducir el riesgo asociado en gran medida.

Introducción de especies no autóctonas a la Antártida

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La biodiversidad de la Antártida y sus valores intrínsecos están en riesgo debido a la introducción de especies no autóctonas, en su mayor parte generada por la actividad humana. Las especies no autóctonas, o especies que habitan fuera de su entorno natural, pueden diseminarse interregionalmente (desde el exterior de la Antártida y sus ecosistemas dependientes y asociados) o intrarregionalmente (al interior de la Antártida y sus ecosistemas dependientes y asociados). La investigación sugiere que las especies no autóctonas dentro de la Antártida pueden producir impactos medioambientales y económicos importantes e irreversibles en los ecosistemas antárticos y en su biodiversidad. La investigación sugiere además que es posible que aumente el riesgo del establecimiento de especies no autóctonas debido al aumento del calentamiento climático. Habida cuenta de la probabilidad de un aumento en la presión en los ecosistemas antárticos debido a las especies no autóctonas, el tratar el asunto de la introducción de estas especies es una de las más altas prioridades para el Comité de Protección Ambiental (CPA). El CPA admitió que es necesario que exista una investigación constante de los impactos producidos por las especies no autóctonas y que se adopten prácticas que reduzcan su introducción y difusión.

Introducción de microbios no autóctonos: ¿qué riesgo implica para los ecosistemas antárticos?

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La biodiversidad de la Antártida y sus valores intrínsecos podrían estar en riesgo debido a la introducción de especies no autóctonas, a través de diversas fuentes, que incluyen las actividades humanas. En la actualidad, aunque existen controles relativos a la introducción de plantas e invertebrados, los microorganismos que componen la mayor parte de la biomasa terrestre antártica, por un lado, han recibido una atención limitada y, por el otro, son altamente dispersivos. Los déficits de información y los efectos probables en un contexto de calentamiento del clima indican que esto debería ocupar un lugar más destacado en las investigaciones, en particular en zonas libres de hielo con una mayor variedad de hábitats microbianos para colonización.

Limpieza de los sitios antiguos de eliminación de residuos y lugares de trabajo abandonados en la Antártida

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A lo largo de la historia las prácticas operativas han dejado desechos eliminados y sitios de trabajo abandonados en diversos lugares de la Antártida. Con el fin de reducir a un mínimo los impactos medioambientales permanentes en dichos sitios, varios países han asumido las actividades de limpieza, pero siguen habiendo muchos que requieren de atención. Se espera que con el tiempo, a medida que continúan degradándose estas estructuras y contenedores, aumente su impacto medioambiental sobre estos sitios. Las dificultades prácticas y los costos cada vez mayores de la limpieza hacen más urgente la necesidad de emprender acciones de reparación oportunas. El Protocolo al Tratado Antártico sobre Protección del Medio Ambiente (el Protocolo) incluye requisitos que apuntan a evitar la creación de más sitios contaminados. Asimismo, exige la limpieza de los sitios actuales, siempre y cuando el hacerlo no produzca un mayor impacto adverso en el medioambiente. El trabajo comenzó por desarrollar y compartir orientaciones sobre las prácticas recomendables asociadas a estos esfuerzos. Queda mucho por ser hecho en cuanto a desarrollar los objetivos acordados sobre calidad medioambiental, tecnologías de limpieza y remediación, y vigilancia y evaluación adaptados a la Antártida y a los sitios individuales.

Muestreo del océano Austral: tecnología de observación del sistema marino

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El océano Austral que circunda la Antártida es complejo y presenta dificultades particulares para la investigación, ya que el muestreo oceanográfico se ve limitado por condiciones hostiles. Frente a los diversos procesos físicos, químicos y biológicos que es necesario investigar en una gran variedad de escalas espaciales y temporales, la recopilación de datos requiere un equipo muy variado de tecnologías. En la actualidad, los oceanógrafos cuentan cada vez con más tecnologías de observación. Los equipos satelitales y el muestreo realizado desde los barcos constituyen enfoques centrales en el mapeo de las propiedades oceánicas y se complementan con elementos fijos, como anclajes y sistemas terrestres. Las plataformas móviles incluyen flotadores de elaboración de perfiles, planeadores submarinos y vehículos subacuáticos autónomos que pueden generar mapas espaciales de datos subsuperficiales. Los modelos numéricos constituyen otra herramienta complementaria crucial para profundizar los conocimientos acerca de los ecosistemas y procesos marinos, así como de los vínculos entre el mar y la atmósfera. Con la combinación de las redes de observación y modelado, se obtiene una base crítica para conocer mejor el océano y predecir su posible estado en el futuro.

 

Perturbación humana de vida silvestre antártica

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La actividad humana en la Antártida tiene el potencial de causar la perturbación de la vida silvestre. En casos severos, la perturbación humana de vida silvestre antártica puede ocasionar la disminución del éxito reproductivo, daño físico e incluso en oportunidades, la mortalidad directa. La perturbación producida por el ser humano induce además respuestas de estrés fisiológico, lo que se traduce en respuestas del comportamiento animal tales como el aumento de su conducta de vigilancia o de huida, o evitar las áreas alteradas. Los efectos de la perturbación producida por el ser humano varían en función de factores extrínsecos tales como el tipo de alteración, su forma, magnitud y frecuencia. Las diferentes especies, e incluso las diferentes poblaciones de la misma especie, muestran muy diferentes respuestas a la perturbación humana. Esa variabilidad implica que aún no puede generalizarse en cuanto al impacto de la perturbación humana de la vida silvestre antártica, y que al menos según los conocimientos actuales, es poco probable que se logre un único conjunto de directrices aplicable a todas las especies que habitan a Antártida.

Predicción del clima antártico mediante modelos climáticos

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Los modelos climáticos constituyen la principal herramienta para realizar cálculos cuantitativos de cómo puede cambiar el clima antártico durante el siglo XXI. Hay un gran consenso en algunos aspectos de las predicciones que proveen los modelos, pero se necesita una mejor comprensión de componentes clave del sistema climático antártico, tales como los procesos del hielo marino y de la plataforma de hielo oceánico de zonas costeras. En el plazo cercano (en escalas de tiempo de unos pocos años), la señal de cambio climático es pequeña en comparación con los ciclos naturales (relacionados con fenómenos como El Niño), cuyos impactos remotos en la atmósfera antártica son difíciles de predecir. En el largo plazo (en escalas de tiempo de múltiples décadas), la fiabilidad de las predicciones del modelo climático está limitada por la incertidumbre sobre los caminos de las emisiones humanas, el realismo de los modelos climáticos y las reacciones entre otros elementos del Sistema Terrestre (p. ej. capas de hielo).

Remediación medioambiental

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El Anexo III del Protocolo al Tratado Antártico sobre Protección del Medio Ambiente exige que los sitios terrestres de eliminación de residuos tanto pasados como actuales y los sitios de trabajo abandonados se remedien a menos que su remoción por medio de cualquier procedimiento pudiera producir un impacto negativo mayor en el medioambiente. En el pasado, la remediación se ha centrado en la limpieza de vertederos antiguos, la remoción de infraestructura inutilizada y de otros desechos, y la remoción/remediación de tierra contaminada. Los esfuerzos de remediación se han visto entorpecidos por la falta de directrices de remediación y protocolos de limpieza exhaustivos. Los costos elevados, las dificultades logísticas y los riesgos medioambientales de extraer, transportar y eliminar desechos presentan trabas adicionales para la remediación de sitios contaminados en la Antártida. 

Vías de introducción de especies terrestres no autóctonas

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Los organismos no autóctonos son relativamente escasos en la Antártida y en el océano Austral. Es probable que ese fenómeno pueda atribuirse al hecho de que la presencia humana es un tanto reciente y a la protección lograda a partir del Protocolo al Tratado Antártico sobre Protección del Medio Ambiente, que prohíbe las introducciones deliberadas. Las introducciones inadvertidas, de hecho, suceden, ya que la ropa y el equipaje de los visitantes, los cargamentos, los productos frescos, los vehículos, los buques y otros medios de transporte pueden introducir propágulos u organismos completos de manera inadvertida. Como resultado del crecimiento ininterrumpido de las actividades humanas en el continente y de las tendencias del cambio climático, es probable que aumente el riesgo de que se produzca el arribo y establecimiento de especies no autóctonas.

Vulnerabilidad de la biota del océano Austral al cambio climático

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La mayor parte de la vida en el océano Austral está adaptada específicamente al excepcional medio ambiente antártico. Esta región extensa se caracteriza por bajas temperaturas, un borde costero glaciado y una marcada estacionalidad en la capa de hielo marino, el régimen de luz y la productividad biológica. Aquí, examinamos la vulnerabilidad de la biota del océano Austral a los cambios recientes para informar a la sociedad y a los interesados acerca de las principales áreas de preocupación y los campos más apremiantes para futuros estudios. Se da por sentado que la mayoría de las especies que habitan el océano Austral son sensibles al cambio climático. El crecimiento de microalgas, la base de la red trófica, depende fuertemente de la capa de hielo marino. La reducción pronosticada del hielo marino tendrá efectos en cascada en los niveles tróficos superiores. Los organismos que viven en el hielo, krill, peces, pingüinos, focas y ballenas, deberán encontrar nuevos hábitats o zonas de alimentación Sin embargo, se desconocen los umbrales de las condiciones climáticas para el colapso de una población o comunidad. Algunos organismos podrían incluso beneficiarse del cambio climático mediante mayores tasas de reproducción y crecimiento.

Zonas con importancia para las aves en la Antártida

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Si bien la cantidad de información existente sobre las aves de la Antártida es abundante, nunca ha sido recopilada y analizada para determinar con exactitud la ubicación de las zonas de reproducción de la avifauna en su conjunto. Dicha información es fundamental a fin de respaldar las medidas de conservación para proteger a las aves de una serie de amenazas identificadas en la Antártida, como lo son las alteraciones directas producidas por visitantes, las alteraciones producidas por aeronaves o vehículos, la exposición a contaminantes, la ingesta de desechos marinos, la contaminación causada por esos desechos, la competencia por presas en las pesquerías, la captura secundaria por pesca con sedal o red, la introducción de enfermedades de otras partes del mundo y el cambio climático. Estudios recientes han identificado 204 Zonas con importancia para las aves (ZIA) en la Antártida, sobre las cuales se han elaborado informes detallados. Los sitios se identificaron mediante criterios acordados internacionalmente que se han aplicado en 200 países durante los últimos 35 años. La lista completa de ZIA sirve como referencia para sopesar los cambios y considerar las medidas de conservación.

Zonas especialmente protegidas y especialmente administradas en la Antártida

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El Anexo V al Protocolo al Tratado Antártico sobre Protección del Medio Ambiente (el Protocolo) establece un marco para la designación de Zonas Antárticas Especialmente Protegidas (ZAEP) y de Zonas Antárticas Especialmente Administradas (ZAEA). Estas áreas están concebidas para apoyar el objetivo de entregar una protección integral al medioambiente antártico. En la actualidad existen 73 ZAEP y 7 ZAEA. Las ZAEP son lugares con notables valores medioambientales, científicos, históricos, estéticos o de vida silvestre, cualquier combinación de dichos valores, o en los que se realiza investigación científica en curso o prevista. Se ha realizado un sustantivo trabajo con el fin de apuntalar el desarrollo de una serie representativa de ZAEP, incluyendo análisis espaciales para identificar los distintos "Dominios ambientales" y "Regiones biogeográficas de conservación de la Antártida". Las Partes del Tratado Antártico han llegado a acuerdo en cuanto a que estos marcos espaciales son referencias convenientes para orientar la designación de ZAEP dentro de un criterio geográfico medioambiental sistemático, y el Comité para la Protección del Medioambiente (CPA) ha reconocido la necesidad de que exista una metodología más sistemática para el desarrollo del sistema de zonas protegidas.