environments.aq

Portal de medioambientes antárticos

Estado de la introducción de especies no autóctonas conocidas y su impacto (ACTUALIZADO)

Status thumb

Resumen informativo

Versión: 2.0

Publicado: 21/08/2015 GMT

Revisado: 10/05/2019 GMT

Autores

Kevin A. Hughes (1) *, Katarzyna J. Chwedorzewska (2), Luis R. Pertierra (3) and Justine D. Shaw (4)

(1) British Antarctic Survey, Natural Environment Research Council, High Cross, Madingley Road, Cambridge, CB30ET, United Kingdom
(2) Department of Agronomy, Warsaw University of Life Sciences, Nowoursynowska
159, 02-766 Warsaw, Poland
(3) Universidad Rey Juan Carlos, Spain
(4) Centre for Biodiversity & Conservation Science, The University of Queensland, St Lucia, Queensland 4072, Australia

* kehu@bas.ac.uk

Revisado por expertos tick


Sinopsis

La biodiversidad y los ecosistemas de la Antártida se ven amenazados por la introducción de especies no autóctonas.  En la actualidad, las zonas más invadidas son la península antártica y las islas a mar abierto de esta última. Es probable que aumenten las invasiones debido al cambio climático y al crecimiento de la actividad humana en la región.  A pesar del éxito en la erradicación de plantas no autóctonas, ya comenzó a aumentar en la Antártida la distribución de las especies de invertebrados no autóctonas establecidas, y sus efectos en los organismos y hábitats autóctonos son desconocidos en buena parte.  La investigación científica futura podría aportar beneficios al estudiar técnicas de supervisión y detección, el grado y la magnitud de las introducciones de microbios y especies marinas, los índices de traslados de especies autóctonas y no autóctonas entre las distintas regiones ecológicas de la Antártida y ayudar a diseñar metodologías para lograr una óptima prevención y, en última instancia, erradicación.


Resumen

Las especies no autóctonas invasoras han causado considerables efectos negativos en biodiversidad y en la estructura y función del ecosistema en muchas zonas de la Tierra.  La Antártida, en cambio, tiene relativamente pocas especies terrestres no autóctonas conocidas, que, en su mayoría, según se ha documentado, se limitan a plantas florales e invertebrados (Figura 1 y 2; 1,-3).  No obstante, las pocas actividades de seguimiento que se realizaron hasta ahora ampliaron nuestro entendimiento sobre la cantidad de especies no autóctonas y su distribución; asimismo, es evidente que pueden existir algunas especies introducidas que aún no se descubrieron (4).  La mayoría de las especies no autóctonas de la Antártida se han encontrado en las inmediaciones de las bases de investigación y en los sitios de desembarco para visitantes, lo cual pone de manifiesto que su presencia, establecimiento y proliferación se ven favorecidos por las actividades humanas (5,6). Si bien la mayoría de las especies no autóctonas conocidas de la Antártida se detectaron en la región peninsular antártica, se informó sobre la presencia de algunas en otras zonas de la Antártida (Figura 1; 1,3).  Esta distribución está íntimamente relacionada con las zonas que, según se prevé, serán las más susceptibles a sufrir la introducción de especies no autóctonas debido no solo al alto nivel de actividades turísticas y de operadores nacionales que se llevan a cabo allí, sino a sus condiciones climáticas favorables (5).  La isla Decepción (islas Shetland del Sur), por ejemplo, es uno de los destinos más visitados de la Antártida y, también, el más invadido, con nueve especies de invertebrados no autóctonos (3,5,7,8). 

 

status fig 1 span

Figura 1. Mapa de la región de la península antártica, que muestra la distribución de especies no autóctonas conocidas, todas las cuales son invertebradas debido a la erradicación previa de plantas conocidas que habían sido introducidas (para más detalles, ver Recursos). Sin embargo, los bancos de semillas persistentes de los suelos antárticos aún pueden representar una amenaza incluso tras la remoción de plantas.

 status fig 2

Figura 2. [A] Nassauvia magellanica erradicada de la isla Decepción en enero de 2010 (Fotografía: K. A. Hughes). [B] Trichocera maculipennis encontrado en el sistema de desagüe de la Estación Artigas (isla Rey Jorge/isla 25 de Mayo, islas Shetland de Sur) en 2006/07 (Fotografía: O. Volonterio). [C] Planta no autóctona en maceta, en la ventana de una estación de investigación de la Antártida (isla Rey Jorge/isla 25 de Mayo) (Fotografía: K. A. Hughes]. [D] Poa annua en la isla Decepción, que luego se eliminó (Fotografía: M. Molina-Montenegro). [E] Poa pratensis en punta Cierva, península antártica, donde se introdujo por primera vez durante la realización de experimentos de trasplantes entre 1954 y 1955 y que fue eliminado en 2015 (Fotografía: L. R. Pertierra). [F] Suelo no antártico introducido por accidente tras haberse adherido a las ruedas de vehículos de la Estación de Investigaciones Rothera, península antártica (Fotografía: K. A. Hughes). [G] Las incrustaciones en el casco de las embarcaciones son una vía de introducción de especies marinas no autóctonas en la Antártida (Fotografía: K. A. Hughes). (H) Mosquito quironómido no volador Eretmoptera murphyi, proveniente de las islas Georgias del Sur (South Georgia) e introducido en la isla Signy, islas Orcadas del Sur (Fotografía: P. Bucktrout). [I] Elefante marino (Mirounga leonina) descansando sobre un canal de drenaje debajo del emisario de la planta de tratamiento de aguas residuales de la Estación de Investigaciones Rothera. Si bien los desagües son tratados, es posible que haya una alta carga microbiana según la eficiencia y el rendimiento de la planta de tratamiento de aguas residuales. Nada se sabe sobre los efectos que podría ocasionar la ingestión de aguas residuales en los mamíferos marinos y la avifauna de la Antártida. [Fotografía: K. A. Hughes]


Desde que se aprobó el Protocolo Ambiental, la mayoría de las especies no autóctonas se introdujeron de manera no intencional a través de la importación de cargamentos, alimentos frescos, indumentaria y efectos personales (1,2,5,9,10).  Diversos estudios genéticos de la especie no autóctona Poa annua (pastito de invierno), de la isla Rey Jorge (isla 25 de Mayo), revelaron que esta especie se introdujo en reiteradas oportunidades tanto desde Europa como desde América del Sur (11). Algunas especies no autóctonas colonizaron los edificios de las estaciones y las instalaciones hidropónicas de la Antártida (1,12); por ejemplo, en los sistemas de aguas residuales de algunas estaciones, sigue habiendo presencia de insectos, a pesar de los intentos de erradicación, y estos pueden dispersarse para establecerse en el entorno local (3,7).

Cambio climático y huella humana

El cambio climático y la creciente huella humana ponen a toda la Antártida en un mayor riesgo de sufrir invasiones (5,13).  El cambio climático puede generar que haya más suelo libre de hielo, puede hacer que las condiciones ambientales se vuelvan más favorables para la introducción de nuevas especies, al tiempo que aumenta las probabilidades de que las poblaciones no autóctonas establecidas expandan su distribución y su capacidad de competencia con las especies autóctonas (2,4,13,14).  Los desplazamientos del ser humano entre las distintas regiones antárticas pueden también ocasionar el traslado de especies no autóctonas ya existentes en una zona a otras zonas antárticas (4).  Por ejemplo, diversos estudios han demostrado que un mosquito no volador (Eretmoptera murphyi), introducido por accidente en la isla Signy, islas Orcadas del Sur, puede sobrevivir y completar su ciclo vital bajo condiciones climáticas halladas a unos 750 km al sur de la península antártica (15).  Las actividades humanas también podrían favorecer el traslado de especies antárticas autóctonas hacia zonas más internas de la Antártida donde normalmente no se encontrarían, lo que podría alterar los ecosistemas ya existentes y generar una homogenización de la biota (2).

Biología e impactos de las especies no autóctonas

La biología de ciertas especies invasoras les permite sobrevivir en una amplia gama de condiciones ambientales, lo que puede propiciar un rápido crecimiento en su distribución antártica (1,5,15,16).  Entre las plantas vasculares, la especie Poa annua es altamente invasora en muchas otras partes del mundo y encierra el potencial de volverse invasora en la Antártida (1,4,6,13).  Se informó acerca de la presencia de Poa annua en seis lugares de la península antártica y en las islas Shetland del Sur; y, si bien se lograron eliminar con éxito las poblaciones de esa especie de todos los sitios, es posible aún queden semillas u otros propágulos (4,6,17).  En la isla Rey Jorge (isla 25 de Mayo), dicha especie se esparció desde el sitio desde donde fue introducida, en las inmediaciones de una estación de investigación, hasta el ecosistema local (4,17).  Las distintas estrategias reproductivas que tiene esta especie, al igual que su tolerancia a un amplio rango climático, puede explicar, en parte, el éxito de su colonización (16).  La alteración del suelo puede aumentar la abundancia y la germinación de la especie P. annua, y no así la de otras plantas autóctonas (6), y esa especie puede causar efectos negativos en especies de plantas autóctonas (4).  La especie Poa pratensis se expandía a expensas de plantas vasculares y briófitas antes de su erradicación, y sus densos sistemas radiculares a tuvieron un efecto sustancial en las densidades de invertebrados terrestres (16).

En el caso de los microinvertebrados, la especie Hypogastrura viatica es el colémbolo (Collembola) no autóctono que más se ha diseminado por la Antártida, distribuido en cinco ubicaciones de la península, incluidos sitios visitados por turistas (3,8).  Es posible que las especies, que tienen preferencia por suelos perturbados, compitan con las especies autóctonas y las terminen desplazando (8).  Esta especie se detectó por primera vez en 1949 en la isla Decepción y, hoy en día, tiene allí una densidad superior a los 5500 ejemplares por litro de suelo, lo que representa consecuencias desconocidas para las especies autóctonas. 

Con respecto a los insectos, en la isla Signy, la larva del mosquito Eretmoptera murphyi puede completar el ciclo de nutrientes del suelo hasta nueve veces más rápido que las poblaciones de invertebrados autóctonos y, si se llegara a expandir, este mosquito podría alterar los hábitats terrestres de toda la Península (15). Esta especie se expande localmente a un ritmo lento, pero queda confinada a la isla Signy. En cambio, la mosca Trichocera maculipennis ha colonizado rápidamente las plantas de tratamiento de aguas residuales de múltiples estaciones en la isla Rey Jorge (isla 25 de Mayo), aunque no se ha confirmado su capacidad para reproducirse en el entorno natural (19).

Acción de ordenación

Las evaluaciones de riesgo para las especies invasoras mundialmente y para las que ya han colonizado la región antártica en general muestran que las barreras climáticas al establecimiento de especies no autóctonas se irán debilitando a medida que continúen subiendo las temperaturas en toda la región. El uso de métodos para evaluar los riesgos podría dar forma al seguimiento focalizado acerca de vías y sitios de introducción que suponen el máximo grado de riesgo de establecimiento de especies invasivas (8,13).

Puede resultar difícil diferenciar una nueva introducción de especies no autóctonas transportadas por la actividad humana de aquellas especies introducidas por acción del viento, las corrientes oceánicas o la vida silvestre (colonizadores naturales) (7). Por ejemplo, no fue posible constatar categóricamente si el áster Nassauvia magellanica de Sudamérica que se observó en la isla Decepción había sido introducido por la actividad humana o por procesos naturales (7).  Si tomamos las islas subantárticas como modelos de sistemas para las tasas de colonización natural de especies, las probabilidades de que dos nuevas especies lleguen a la Antártica mediante procesos naturales y se establezcan en ese período son muy bajas.  Es importante establecer una correcta diferenciación en este sentido para su futura gestión, ya que el Protocolo establece que las especies no autóctonas deben erradicarse (7).  Dentro del Área del Tratado Antártico, muchas plantas no autóctonas fueron eliminadas (3,4,7,16), aunque la erradicación de los propágulos continúa siendo un desafío técnico a largo plazo. En cambio, no se realizaron intentos de erradicar invertebrados no autóctonos presentes en el ambiente natural, aunque algunos fueron erradicados de las estaciones antárticas y de las instalaciones hidropónicas (12).

La expansión de invertebrados no autóctonos puede minimizarse con métodos de control efectivos. En el caso de la especie Trichocera maculipennis que se encuentra en la isla Rey Jorge (isla 25 de Mayo), las acciones coordinadas pueden evitar que se continúe diseminando mientras se exploran métodos de erradicación viables.

Introducción de especies marinas

Poco es lo que se conoce sobre los niveles de introducción de especies no autóctonas en los entornos marinos de la Antártida (1). Sin embargo, las especies podrían ser importadas en el agua de lastre o en los cascos de las embarcaciones (1,20).  Si bien la abrasión de los cascos ocasionada por el hielo marino podría ser efectiva en la eliminación de especies que se adhieren, puede seguir habiendo presencia de organismos dentro de las tomas de mar del barco (21) y en las entradas del casco, lo que aumentaría el riesgo de introducir especies marinas (22).

 

Futuras investigaciones científicas podrían aportar mayores beneficios al estudiar lo siguiente:


Eventos clave

1962

RCTA II - WP 3  Proyecto de Medidas Convenidas, entre ellas, la primera mención a la prohibición de importar especies no autóctonas.

1964

Recomendación III-8  Medidas Convenidas para la conservación de la fauna y flora antárticas, lo que incluye la prohibición de introducir en el Área del Tratado animales o plantas no autóctonos excepto con permiso.

1991

Protocolo al Tratado Antártico sobre Protección del Medio Ambiente. En el Artículo 4 del Anexo II, Conservación de la fauna y flora antárticas, se reitera la prohibición respecto de las especies no autóctonas.

1998

RCTA XXII - IP 53  Documento de la UICN sobre especies no autóctonas que abarca patógenos, mascotas y plantas domésticas, así como la introducción accidental de especies en las inmediaciones de las estaciones.

1999

RCTA XXIII - WP 32  Informe sobre los resultados del Taller sobre enfermedades de la fauna antártica.

2001

Los informes presentados por un GCI aportaron una revisión y evaluación de riesgos (RCTA XXIV - WP 10) y una serie de medidas prácticas para reducir los riesgos de introducir enfermedades en la fauna silvestre (RCTA XXIV - WP 11).

2003

Lewis et al. (20) investigaron las embarcaciones utilizadas con fines científicos y turísticos en la Antártida y se demostró que especies marinas no autóctonas pueden ser transportadas hacia la Antártida en los cascos de dichas embarcaciones.

2005

RCTA XXVIII - WP 28  Se sugieren seis medidas para abordar la introducción no intencional y la propagación de biota no autóctona y enfermedades en el Área del Tratado Antártico.  

RCTA XXVIII - IP 97  Se proporciona información sobre procedimientos de descontaminación para turistas.

Frenot et al. (1) publican una revisión de: "Biological invasions in the Antarctic: Extent, impacts and implications [Las invasiones biológicas en la Antártida: grado, impactos y consecuencias]".

Whinam, Chilcott y Bergstrom publish “Subantarctic hitchhikers: Expeditioners as vectors for the introduction of alien organisms [Polizones subantárticas: los expedicionarios como vectores para la introducción de organismos exógenos]”. Biological Conservation 121, 207-219 (2005) doi: 10.1016/j.biocon.2004.04.020, donde se informa sobre la posibilidad de que los científicos de programas antárticos nacionales se conviertan en vectores de introducción de especies no autóctonas en la Antártida.

2006

RCTA XXIX - WP 5 Rev. 1  Se presentan diversas directrices prácticas para el cambio de agua de lastre a fin de limitar la introducción de especies marinas, lo cual se tradujo en la elaboración de la Resolución 3 (2006).  

RCTA XXIX - IP 44  Se proporcionan detalles sobre la manera de gestionar cuarentenas.

RCTA XXX - IP 49  Se centró en cuantificar los traslados y validar las vías de introducción de especies.

RCTA XXIX - WP 13 y RCTA XXIX - IP 46  Presentan informes acerca de un taller realizado en Nueva Zelandia sobre especies no autóctonas y formulan varias recomendaciones.

2007

RCTA XXX - IP 37  Se informa sobre las incrustaciones en los cascos de los barcos como una fuente de invasiones marinas en la Antártida y señala que los últimos estudios han demostrado que dichas incrustaciones son un importante vector de introducción de especies no autóctonas.

2008

RCTA XXXI - WP 16  El CPA refrendó una propuesta para utilizar la Base de datos australiana sobre especies foráneas en la Antártida a fin de registrar especies no autóctonas.

RCTA XXXI - IP 17  Se proponen medidas para evitar la introducción de especies en las colinas de Larsemann.

RCTA XXXI - IP 98  Informe del COMNAP sobre los procedimientos existentes para controlar la introducción de especies no autóctonas a través de operaciones de logística.

2009

RCTA XXXII-IP 4  El SCAR incluyó la introducción de especies no autóctonas en su código de conducta ambiental para los estudios científicos de campo sobre el terreno de la Antártida RCTA XXXII - IP 12  y RCTA XXXII - WP 33. Disposiciones propuestas para su inclusión en los planes de gestión para las áreas protegidas y administradas.

RCTA XXXII - SP 11  Resumen temático de la Secretaría sobre deliberaciones anteriores.

RCTA XXXII - WP 5   Se acordó un Programa de Trabajo para la acción del CPA con respecto a las especies no autóctonas.

2010

RCTA XXXIII - WP 4  y RCTA XXXIII - WP 6    Enfoque empírico para reducir los riesgos de la introducción de especies. 

RCTA XXXIII - WP 15  Sugerencias sobre cómo abordar el descubrimiento de nuevas especies no autóctonas introducidas.

RCTA XXXIII - WP 14  Riesgos asociados al traslado intrarregional de especies en áreas terrestres de la Antártida.

RCTA XXXIII - IP 42  Aporta detalles sobre las especies no autóctonas colonizadoras conocidas.

RCTA XXXIII - IP 44   Describe el marco sugerido para determinar el estado de la colonización de especies descubiertas recientemente.

2011

El CPA adoptó el Manual de especies no autóctonas (Manual) que brinda directrices sobre medidas preventivas tendientes a limitar la introducción accidental de especies y enumera una gran variedad de recursos publicados para conocer más sobre el tema.

RCTA XXXIV - WP 12  Lista de verificación del COMNAP dirigida a los administradores de la cadena de suministro para que corroboren que su cargamento esté limpio antes de despacharlo.

RCTA XXXIV - WP 53  Sugerencias sobre cómo reducir los riesgos de introducir especies a través de alimentos contaminados RCTA XXXIV - WP 25. Propuestas para minimizar los riesgos asociados a instalaciones hidropónicas.

RCTA XXXIV - IP 50   Resumen del estado de todas las especies no autóctonas conocidas.

2012

RCTA XXXV - WP 5   Resumen de los resultados del proyecto del Año Polar Internacional (API) “Aliens in Antarctica” (Especies exógenas en la Antártida), proporcionado por el SCAR, que incluye una evaluación de riesgos. 

Terauds y Lee (23) publicaron un análisis de la mejor información disponible sobre biodiversidad, que por primera vez permitió distinguir 15 regiones sin hielo biológicamente diferentes en la Antártida.

2013

RCTA XXXVI- WP 19  Medidas de bioseguridad para evitar la introducción de organismos edáficos no autóctonos.

RCTA XXXVI - WP 35  Subraya la incidencia negativa de la introducción de microbios no autóctonos en los valores científicos y ambientales.

2014

RCTA XXXVII - IP 23  Proporciona detalles actualizados sobre especies no autóctonas colonizadoras conocidas.

2015

RCTA XXXVIII - IP 46  Actualización sobre la distribución de especies no autóctonas conocidas.

RCTA XXXVIII - IP 29  Informe sobre la erradicación exitosa de la especie Poa pratensis de la punta Cierva, costa Danco, península antártica.

2016

El CPA adoptó el Manual de especies no autóctonas (Manual) que brinda directrices sobre medidas preventivas tendientes a limitar la introducción accidental de especies y enumera una gran variedad de recursos publicados para conocer más sobre el tema. Resolución 4 (2016), RCTA XXXIX - CPA XIX, Santiago.  Revisión del Manual sobre especies no autóctonas.  https://www.ats.aq/devAS/ats_meetings_meeting_measure.aspx?lang=s

RCTA XXXIX - WP 13 Informe del Grupo de Contacto Intersesional sobre la revisión del Manual sobre especies no autóctonas del CPA.

RCTA XXXIX - WP 52   Informe sobre la mosca no autóctona, Trichocera maculipennis, en plantas de tratamiento de aguas residuales en la isla Rey Jorge (isla 25 de Mayo), islas Shetland del Sur.

RCTA XXXIX - IP 27   Informe sobre los riesgos de introducir en la Antártida organismos que generan corrosión biológica a través de los cascos de embarcaciones.

2017

RCTA XL - WP 46  Informe sobre un plan de acción acordado internacionalmente para gestionar las moscas no autóctonas en la isla Rey Jorge (isla 25 de Mayo), islas Shetland del Sur.

RCTA XL - IP 47  Informe sobre la erradicación de la hierba no autóctona Poa annua L. de la ZAEP n.º 128 de la costa occidental de la bahía Almirantazgo (bahía Lasserre), isla Rey Jorge (isla 25 de Mayo), islas Shetland del Sur.

RCTA XL - IP 128 rev 1  Informe sobre el Manual para las operaciones del Programa Antártico Argentino para evitar la introducción de especies no autóctonas en el continente antártico.